Las piedras de la suerte

Las piedras preciosas, conocidas por atraer la suerte y la fortuna, se han convertido en un artículo habitual en las tiendas, donde se venden como amuletos que enaltecen sus propiedades y resaltan sus beneficiosas cualidades. Si quieres atraer la fortuna en el campo, el amor o el trabajo, seguro encontrarás una piedra o cristal específico para ello. Pero, ¿es esto un mito o simplemente una tradición? ¿Es este negocio un auge de los últimos años? Para averiguarlo, es necesario recurrir a la ciencia y los estudios científicos al respecto.

Cuando hablamos de piedras de la suerte, nos referimos a las habituales como el rubí, el ágata, el jade verde, la esmeralda, la amatista, el cuarzo y la pirita. El rubí tiene fama de atraer la suerte en el amor, mientras que el ágata sirve para el ámbito sentimental y económico. El jade verde es conocido por llamar a la prosperidad personal y familiar, y los cuarzos alejan las energías negativas, especialmente el cuarzo rosa. La esmeralda se dice que cura la envidia, y la amatista disminuye los síntomas de la menopausia. Si quieres atraer el dinero, se recomienda la pirita, así dicen.

Incluso se dice que algunas piedras y cristales alejan el estrés y tienen propiedades curativas. En el mercado encontrarás numerosos libros sobre gemoterapia y cristaloterapia, disciplinas que afirman curar enfermedades con piedras. Esto es lo que aseguran los defensores de las piedras y cristales en prácticas. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Tienen estas aseveraciones una base científica o simplemente son supersticiones? ¿Estamos ante una variedad de pseudociencia que ha ido creciendo en los últimos años?

Piedras con propiedades curativas

Comenzamos por las piedras con propiedades curativas, y aquí la ciencia no deja lugar a dudas. Son falsas las afirmaciones de que los cristales y piedras tienen algún poder curativo o que pueden curar una enfermedad. No existe ninguna publicación científica que corrobore la idea de que las piedras curan. Lo que sí existe es el efecto placebo de los cristales y piedras.

Algunas personas aseguran que la cristaloterapia y la gemoterapia han curado alguna enfermedad. Defienden estas pseudoterapias y afirman que las piedras tienen el poder de curación de determinados males. Cuentan casos en los que llevan un amuleto de pirita y contribuye a que sus negocios salgan bien. También se atestigua que, al colocar una piedra de jade verde en casa, la suerte de la familia ha crecido. Pero no hay ningún respaldo científico para ello. En realidad, lo que se habla de estos temas se detecta como simple efecto placebo.

Un estudio presentado en la British Psychological Society Centenary Annual Conference en Glasgow en el año 2001 respalda esta idea. El estudio, realizado por el profesor Christopher C. French de la Universidad de Londres, determinó que la manipulación de piedras y cristales provoca la autosugestión en las personas. Se les entregó a 40 participantes un trozo de cuarzo diciéndoles que era cuarzo y a otros 40 un trozo de vidrio diciéndoles que era cuarzo. Se les pidió que meditaran con las piedras en sus manos durante unos minutos. Los resultados no dejaron lugar a dudas. Los que creían tener cuarzo en las manos hablaban del calor que emanaba de sus palmas y de la creciente sensación de bienestar que sentían. Pero en realidad, la piedra o cristal no importaba, lo importante era lo que ellos creían. La mente hacía el resto. Este estudio, presentado y publicado, comprobó el efecto placebo de las piedras.

Situación actual

En la actualidad, no existen estudios científicos que avalen las propiedades curativas de las piedras, por lo que, en gran medida, solo se les puede atribuir el efecto placebo. Pero esto no ha frenado el negocio. Se estima que, en 2019, el mercado minorista de cristales y piedras movió 1.000 millones de dólares. Los principales productores son Brasil, India, China y Madagascar. En este último país, las minas en las que se extraen estas piedras son inseguras y las condiciones de trabajo son deplorables, con familias enteras cavando con palas por unos centavos.

Así que, si quieres adquirir piedras y cristales, los especialistas concluyen que el problema radica en que no se abandonen los tratamientos médicos y no se convierta en una obsesión que cree comportamientos dependientes. En caso de adquirir estas piedras, asegúrate de comprobar de dónde proceden y de qué forma se ha llevado a cabo su extracción y producción, para así poder consumir de manera responsable y evitar que se incremente la explotación laboral en lugares como Madagascar.

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